Bio4, en un proyecto conjunto con la Universidad Nacional de Río Cuarto, lleva adelante una planta experimental que replica el proceso industrial a menor escala, a base de sorgo; promoviendo lo que se denomina Investigación, más desarrollo, más innovación (I+D+i).

La empresa local Bio4 continua acentuando su política de asociativismo y trabajo en equipo con actores claves de la sociedad, en este caso estableciendo un vínculo con la UNRC a través de un proyecto que presentaran conjuntamente ante el Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación en el año 2012. “Este proyecto está regido por el Fonarsec (Fondo Argentino Sectorial) que busca promover sectores productivos a lo largo del país (…) en ese momento Bio4 se interesó en presentarlo, en vínculo con la Fac. de Ingeniería de la UNRC y de acuerdo a las bases formamos un consorcio asociativo publico privado”, explica la Ing. Nancy Reartes Directora del Proyecto. Por su parte Fabiana Frola, Encargada de la Planta Experimental en Bio4, explica que “la idea principal es fortalecer un vínculo permanente con la UNRC, donde nos podamos retroalimentar mutuamente generando oportunidades de trabajo”.

En marzo de 2014 se pone en marcha la planificación de la construcción de esta planta experimental en las instalaciones de Bio4, y desde Noviembre de 2016 cuenta con la participación activa de estudiantes de la UNRC de manera permanente. Se trata de alumnos de las Facultades de Ingeniería y Ciencias Exactas, quienes deben cumplir con una práctica profesional para su graduación, lo que demanda un trabajo de cuatro horas diarias por aproximadamente dos meses. Actualmente, quienes cumplen con este requisito académico son; Maximiliano Villegas, Rebeca Agostina Chanaday, ambos estudiantes de Ing. Química, y Jorge Maciel, estudiante de Ing. Mecánica.

Otra entidad pública que participa activamente del convenio es la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) cuyo elemento rector de todas sus actividades y trabajos es la generación de puestos de trabajo, específicamente dentro de este proyecto la Fundación está realizando estudios de impacto socio económico. Según el Informe de impactos económicos y sociales de la producción de bioetanol a partir de sorgo, presentado por dicha Fundación en Noviembre de 2016, “es de suponer que la instalación de una planta de bioetanol a base de sorgo, modificará aún más la matriz agrícola, aportando a una mayor sustentabilidad del sistema productivo.”

“El proceso es exactamente el mismo de Bio4, las recetas son las mismas, se manejan los mismos parámetros con la diferencia que la alimentación al proceso es con sorgo (…). Sorgo y maíz son dos cereales similares en la composición de almidón (…). El sorgo es un cultivo en el que no se invierte tanto en Argentina, no se ha desarrollado tecnológicamente como el maíz, entonces creemos que podemos fomentar mejores sorgos”, explica la Ing. Frola.

El proyecto no solo pretende asociar entidades públicas y privadas, sino que es requisito que sea un proyecto sustentable. De esta manera, la propuesta no solo supone producir bioetanol a partir de sorgo sino evaluar y ensayar la optimización del grano, intervenir para mejorar tecnológicamente el proceso a partir de la incorporación de nanotecnología y, en la etapa final, una vez producido el bioetanol, actuar para purificarlo. “Se ensaya a nivel experimental la factibilidad técnica y económica del proyecto para después extrapolarlo a nivel industrial, es un trabajo interdisciplinario entre el Estado y los sectores privado y público”, explica Nancy Reartes.

Se calcula que una planta de generación de bioetanol a partir de sorgo con una capacidad instalada de 82.000 m³ anuales, con similar escala y tecnología a la planta de Bio4, necesita implantar 141.600 has. de sorgo para producir la misma cantidad de m³ de etanol; mucho más de lo sembrado en la campaña 2014/15, cuando la matriz agrícola de sorgo en el departamento Rio Cuarto fue de 33.200 has. Se estima, además, que una planta que produzca 82.000 m³ de etanol de sorgo permitirá crear 1.890 puestos de trabajo, considerando la cadena de valor completa. Asimismo, dado el porcentaje de empleo industrial calificado que necesita, podría absorber el 10% de los alumnos egresados en un año de la UNRC. Respecto del valor agregado a la producción agrícola por su industrialización es el 62% del valor de los bienes y servicios utilizados en el proceso productivo.

Camila Roldan y German Barchiesi son dos de los estudiantes que pasaron por esta experiencia y quienes estuvieron en la puesta en marcha de la planta experimental a principios de 2017. “En nuestro paso por la planta hicimos la puesta en marcha con maíz, replicamos la planta industrial para poder analizar mejor la variación de cualquier parámetro”, cuenta Camila. Por su parte German comenta, “para nosotros este proyecto fue muy enriquecedor porque ver la puesta en marcha de la planta experimental y poder meter mano en todo el proceso, fue poder plasmar todo lo que estudiamos”.

La experiencia a través de estos proyectos publico privados es sumamente enriquecedora para todas las partes, y así lo demuestran los involucrados. “Es un acercamiento entre los dos sectores; se hace muy poca investigación aplicada, o ciencia aplicada a la industria y a las necesidades que tiene la industria, entonces creo que estos puntos de encuentro son oportunidades muy buenas”, dice Fabiana Frola. Nancy Reartes dice estar muy orgullosa de lo logrado, no solo a nivel técnico y cognitivo, sino además por haber podido articular las partes como consorcio, considerando la idiosincrasia de cada sector. Así lo deja ver en sus palabras; “Estoy feliz de que esto se haya puesto en marcha. Esto tiene un impacto muy fuerte en muchísimas dimensiones, tanto en lo local y regional, como en las personas y profesionales que lo llevan adelante.”