Imagínese un partido de ajedrez. El caballo sigue con la postura amenazante (jaque) hacia el rey. Solo una jugada estratégica puede cambiar el curso de la historia. Es en ese instante que se puede transformar la realidad y superar barreras. Son esas jugadas, las que caracterizan a los nuevos contadores públicos.
En un mundo de constantes cambios, para empresas y profesionales, la adaptabilidad parece ser uno de los factores más valorados. Más analíticos que nunca, pero con el deber de ponderar la “lluvia de novedades impositivas”, los nuevos contadores se han convertido en referentes y asesores para la toma de decisiones dentro del ámbito empresarial.

NyN se entrevistó con Valentin Prato, joven profesional que luego de variadas experiencias laborales en diferentes organizaciones, tomó la difícil decisión de salir de la zona de confort, independizarse y lanzar su propio estudio contable; asumiendo día a día, el desafío de liderar un equipo de trabajo.
NyN: ¿Cuál es el rol del joven profesional de Cs. Económicas?
Valentín Prato (V.P.): El contador es la persona que debe agregarle valor a la gestión de la empresa. Debe escuchar e interpretar cuales son los objetivos del empresario, y darle las herramientas para que pueda llegar a materializarlos. Debe reinventarse y dialogar con el cliente en pos del desarrollo de la empresa. Sino, se convierte en el trasmisor de malas noticias, al informar acerca de las nuevas obligaciones y los cambios a los cuales la empresa debe adecuarse.
Ante este cambio de paradigma, analizamos el antes y el después del trabajo del contador.
Para Prato, antes, el trabajo que realizaba el profesional era manual. Hoy, toda la información se encuentra sistematizada y las entidades gubernamentales obligan a cambiar el trabajo del contador.
Entre las aptitudes que un contador desarrolla, se encuentra la capacidad para examinar la información que recaba y hacer con ese análisis una herramienta para la posterior toma de decisiones. Así el campo laboral del contador de hoy, excede el lugar tan caratulado del “liquidador de impuestos”, para convertirse -en términos generales- en un “asesor de empresas”.

NyN: ¿Existen diferentes perfiles profesionales?
V.P.: Existen perfiles meramente técnicos, otros con poco diálogo con el cliente, y algunos que hacen prevalecer sus propios intereses por sobre los del contribuyente. En nuestro estudio, buscamos inculcar el valor de escuchar al cliente, descifrar su misión y visión. Si no hay buen diálogo con él o no se comparten valores, hay que retirarse y que el cliente pueda conseguir otro contador con un perfil que se adapte más a él.

NyN: A los jóvenes graduados, ¿qué recomendaciones les das?
V.P.: Primero, deben acercarse al Consejo de Ciencias Económicas para gozar de sus beneficios. Luego, es importante asistir a todos los cursos de la entidad para adquirir la terminología profesional y despedirse de las terminologías y razonamientos universitarios. Deben esforzarse para hacerse valer y aprender de la propia práctica profesional. Es imposible ejercer la profesión sin solvencia técnica, pero también hay que comprender la realidad empresarial.
Hay que leer, no solo la ley, sino las opiniones de otros colegas, en especial los que tienen marcada trayectoria. Hay que golpear puertas, ir a la AFIP, a DGR, a los gremios, a la Municipalidad, a las cámaras empresariales, al Consejo; y consultar sobre lo que sea atinente a la actividad.
No hay que tener vergüenza de decir “no sé”. El cliente es una persona informada y es normal que en cada reunión nos proponga un ping pong de preguntas y respuestas interminable sobre cómo actuar ante diversos escenarios y las implicancias de las decisiones a tomar en cada uno de ellos. Hay que anotar las preguntas sin responder, estudiarlas, y luego llamar al cliente para darle la respuesta correcta. El cliente valora esa actitud.
“En el ámbito empresarial, un profesional que te brinda soluciones prospera, a diferencia de un profesional que solo trasmite malas noticias”.

NyN: ¿Cómo enfrentar este cambio de rol profesional?
V.P.: Hay que leer, porque las nuevas exigencias, regímenes de información y cambios son de frecuencia diaria. Debemos filtrar y saber que transmitirle, porque si no corremos el riesgo de que el mismo pierda el foco. Para enfrentar el nuevo rol profesional, hay que estar activos en el medio en el cual nos desarrollamos, acompañar al cliente a eventos o reuniones para no encapsularnos en la cuestión técnica, en la computadora y aislarnos de la realidad tangible.
Así, es como el joven profesional de ciencias económicas se convierte en un actor importante del desarrollo empresarial, un participante activo y en esa fase la experiencia que se tenga juega un rol fundamental para poner en jaque mate al rey.

Por: C. S. Grisel Demarchi Colonna