monsanto

 

El tema Monsanto sí, Monsanto no, no sólo queda para la ciudad de Río Cuarto. La instalación de la planta de acondicionamiento de semillas de Monsanto, en Malvinas Argentinas,  volvió a ser un tema público y el próximo capítulo parece que se escribirá en el símbolo de las ciencias capitalinas, la Universidad Nacional de Córdoba.

A principios de septiembre, el rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Francisco Tamarit había intentado patear la cuestión por la instalación de Monsanto cuando el Consejo Superior -el máximo órgano de la UNC- cuestionó el acuerdo de trabajo que la Facultad de Ciencias Agropecuarias tenía con Monsanto pero evitó bajarlo. Por su parte, el decano de la facultad, Juan Conrero, dijo querer poner paños fríos al debate. El mismo decano afirmo que es “uno de los tantos acuerdos de trabajo que firmamos con empresas, donde las decisiones y los enfoques investigativos los tomamos nosotros”.

Cuando Tamarit había logrado patear para adelante el convenio, queriendo quedar bien con la multinacional y con los ultrambientalistas, llegó una gran sorpresa, ¿maniobra tal vez? 600 vecinos autoconvocados de Malvinas Argentinas presentaron una solicitud de audiencia respaldando la localización de la procesadora de semillas de maíz que Monsanto quiere instalar.

Esta vez la cuna de las ciencias cordobesas no podrá gambetear esta discusión y tendrá que tomar cartas en el asunto ¿para donde se disparará el sulqui universitario?