En una medida esperada y reclamada por tributaristas y contribuyentes, el fisco nacional finalmente dejo establecidas las condiciones

Como parte del paquete de medidas iniciales del nuevo gobierno de Alberto Fernández, la nueva moratoria sin dudas es una de las más esperadas y la que mayor beneficio le otorga a las pequeñas y medianas empresas, al menos en el corto plazo. Junto con la suspensión de los juicios de ejecución fiscal (medida impuesta por Macri y luego prorrogada), constituye un importante alivio de la “mochila” tributaria que muchas PyMEs tienen luego de un 2019 con altísimas tasas de interés y una economía recesiva.

Incorporarse a este plan de pagos permitirá que muchas empresas hagan “borrón y cuenta nueva” y vuelvan a incorporarse nuevamente al sistema. Esto es sumamente importante para ser sujeto de crédito, cuestión no menor si se traduce la baja de las tasas de referencia en créditos productivos, donde resulta imprescindible contar con las obligaciones tributarias regulares. 

En cuanto a la reglamentación, los aspectos más sobresalientes de la normativa son los siguientes:

  • Plazo de adhesión: hasta el 30 de abril de 2020
  • Hasta 120 cuotas
  • Quitas de capital de hasta el 42% de la deuda (dependiendo de las características de la deuda)
  • Se pueden reformular planes vigentes y caducos
  • Tasa del 3% mensual por un año y luego variable
  • Se puede incluir deuda vencida hasta el 30 de noviembre de 2019

 

Esta primera medida de alto impacto en lo impositivo de la gestión Fernandez-Fernandez es una oportunidad para no dejar pasar por aquellos contribuyentes que poseen deuda fiscal. Ante una tasa de interés por debajo de la inflación esperada en el primer año, la condonación de intereses y la posibilidad de reformular planes es sin dudas un alivio importante. Por supuesto que ese alivio debe ir acompañado de una baja en el crédito y una reactivación de la actividad económica, variables fundamentales para que las PyMEs puedan afrontar sus obligaciones posteriores a la adhesión de la moratoria. 

Por: Federico Garcia