La toma de decisiones es uno de los procesos más vitales en la gestión, ya que las decisiones se toman para lograr algo. En el contexto de la gestión empresarial, los objetivos suelen estar centrados en planificar correctamente la producción, en elegir la mejor política de compra de un insumo o materia prima, en la planeación y control de proyectos, entre otros, siempre con la mira puesta en maximizar utilidades o minimizar costos.

Pero la toma de decisiones no es algo que se haga a la ligera. Teniendo en cuenta lo que se pretende y lo que está en juego en el gran esquema de las cosas, no se puede elegir al azar una de las pocas opciones. (Bueno, técnicamente se puede hacer, pero teniendo en cuenta los riesgos involucrados, especialmente si se termina haciendo una elección incorrecta, se querrá pasar más tiempo pensando en ello y sopesando las opciones antes de decidir).
Aclarado esto, describir el proceso de toma de decisiones, es preciso. Se debe pasar por varios pasos o fases antes de poder llegar una decisión confiable. Lo mismo se aplica con la resolución de problemas. También hay varios pasos a seguir antes que se pueda llegar a una solución viable para un problema.

La “investigación de operaciones”, o investigación operativa (IO), se describe como un método analítico de resolución de problemas y toma de decisiones de optimización, utilizado en la gestión de empresas u organizaciones. Implica la aplicación de técnicas cuantitativas avanzadas para llegar a una decisión o solución a un problema. Es la aplicación del método científico a la resolución de problemas complejos que surgen en una empresa,
independientemente de la naturaleza de sus operaciones comerciales o el tamaño y la escala, incorporando la medición de factores tales como el cambio y el riesgo con los cuales, estima y compara los resultados de alternativas de decisión, estrategias y control.

El hecho que todas las empresas tengan que realizar funciones y procesos como la planificación financiera, la asignación de mano de obra y recursos limitados y la gestión de riesgos, significa que todos requieren la práctica de la IO.

La IO desempeña un papel consultivo presentando a un gerente o un encargado de la toma de decisiones un conjunto de alternativas sólidas y científicamente derivadas. Sin embargo, la decisión final siempre se deja al ser humano que tiene un conocimiento que no se puede cuantificar exactamente, y que puede atenuar los resultados del análisis para llegar a una decisión sensata.

Esta disciplina forma parte de la formación profesional del Contador Público y el Licenciado en Administración, dada su labor de contribuir al proceso de toma de decisiones en cualquiera sea el tipo de organización en las que intervenga. La IO no sólo ofrece técnicas desarrolladas para resolver cuestiones clásicas que ya fueron analizadas, sino que, además, ofrece un método para enfocar el proceso de solución de nuevos problemas, particularmente, en un ambiente de constante cambio como es el que viven las empresas hoy en día.

Por Cr. Pablo Pagano