En un contexto inflacionario, como el de Argentina, es sabido que el valor de la moneda en distintos momentos del tiempo se deteriora, en otras palabras, su poder adquisitivo es cada vez menor. Esto hace que las ventas valuadas en pesos, a la hora de analizar la evolución de la performance de un negocio, no sean una medida fiable.

A raíz de ello, se recomienda usar otras unidades de medida para valorar la variable ventas y estudiar su comportamiento histórico. Un criterio válido sería considerar las ventas en unidades o bultos, pero debe tenerse cautela al interpretar los resultados, ya que cuando se habla de la venta global de la empresa, es decir, de todas las familias de artículos, puede suceder que exista mucha variabilidad entre los precios de venta de los diferentes productos, haciendo que esta medida en unidades físicas no represente el verdadero comportamiento de las ventas de un período. Un tanto más atinado, sería considerar las ventas en kilogramos, litros, metros, dependiendo del tipo de artículos que se comercialice, ya que se estaría trabajando con una unidad de medida más homogénea.

Pero, ¿Qué sucede si se quiere seguir evaluando el comportamiento de esta variable en un valor monetario? La primera opción sería utilizar una moneda fuerte de referencia, como el dólar o el euro, y expresar la venta de cada mes en función del tipo de cambio promedio vigente en dicho intervalo de tiempo. Sin embargo, no necesariamente todas las empresas ajustan o adecuan sus precios, acorde con las variaciones de esta divisa extranjera. Otros, podrán usar alguno de los índices de precios publicados por organismos oficiales o cámaras del sector, aunque no serían específicos de los artículos comercializados por la empresa.

Por esta razón, es que propongo construir un índice de precios que represente fielmente la mezcla de artículos comercializados por la compañía. Para ello, es necesario determinar, a través de la técnica de clasificación ABC[1], cuáles son los artículos más importantes en el mix de ventas de la empresa. Una vez definido el grupo de artículos que representan el 80%/90% de las ventas del año anterior y que por ello integran la denominada Clase A, se debe depurar de aquellos productos que no son comercializados con habitualidad, de modo que la muestra sólo contenga aquellos que se ofrecen de manera permanente. Luego, se calcula mes a mes el porcentaje de variación de precios de cada artículo de la muestra y, por último, se estima el porcentaje de variación global a través de un promedio ponderado en función de la importancia relativa de cada producto en el total de las ventas de dicha Clase A depurada. Con este dato, se puede obtener un índice de precios interno de cada empresa, tomando un determinado mes como base, cuyo valor índice será 1 y, a partir de allí, los sucesivos valores del índice serán determinados usando la variación porcentual acumulada con respecto al mes base.

Ahora sí se estará en condiciones de afirmar que las ventas, una vez ajustadas por el índice de precios propio, serán comparables a lo largo del tiempo, a fin de analizar la evolución del desempeño del negocio.

 

 


[1] Véase en: https://es.wikipedia.org/wiki/An%C3%A1lisis_ABC#:~:text=El%20an%C3%A1lisis%20ABC%20es%20un,de%20costes