La evolución de la tecnología, la globalización en las comunicaciones, la evolución de la conectividad y la comunicación, los cambios en formatos de trabajo, las profundas mutaciones en el comportamiento humano, la volatilidad de los mercados, la pandemia, los cambios de gobierno en nuestro país, las implicancias en la microeconomía de la macro, etc, etc,.. Todo conlleva a que las personas que tenemos que decidir cada vez lo hacemos con menos certezas.

Con anterioridad a esta situación, la intuición era el elemento diferenciador y el empresario que más intuitivamente actuaba también resultaba el más eficaz; pero los tiempos cambiaron y la intuición sola definitivamente no hace a la diferencia.

La intuición se la puede definir como la habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón; pero ello hoy no es suficiente.

Las transformaciones profundas planteadas hacen que se haya generado un cambio en las dimensiones para considerar al momento de decidir y que a la habilidad intuitiva hay que agregarle herramientas técnicas de disposición inmediata, para que las decisiones tengan consecuencias eficaces y eficientes.

Por ello, quienes deciden, están frente al dilema de esperar que los escenarios cambien a lugares más conocidos, o deben seguir DECIDIENDO.

La respuesta es obvia en la teoría, pero en la práctica sucede que muchas personas de forma seguramente inconsciente dilatan las decisiones o simplemente no las toman esperando algo mágico que suceda, o simplemente dejan que los hechos sobrevengan.

La actitud descripta lleva a grandes impactos en las rentabilidades de los negocios y al incremento sostenido de los pasivos contingentes, y en consecuencia pueden llevar a grandes problemas a futuro.

La característica que tienen las personas que gestionan, es que van tomando riesgos y decidiendo y a la vez eso desarrolla una habilidad que aún no está tan claramente definida.

En otros tiempos, la medición de los resultados de decisiones intuitivas se hacía a grandes rasgos y por tiempos más prolongados, por ejemplo el productor agropecuario decía este año me fue bien porque compré tal o cual elemento agrícola o porque acopié y no vendí o lo que fuere.

En este nuevo contexto del mundo y de las cosas, al hablar de intuición debemos agregarle un elemento más y es lo que llamamos métricas, siendo éstas indicadoras cuantitativas de relaciones que nos permiten tener magnitudes de resultados para comparar y proyectar.

Es imposible pensar que las formas que tuvimos de medir hasta no hace mucho la podamos mantener, y es necesario seguir decidiendo, pero instantáneamente medir.

De la lectura pueden surgir las dudas de qué es lo que debo medir, cómo debo realizarlo?, qué métrica utilizo? o cómo la construyo? Y allí están las claves del desafío que tienen los empresarios en la actualidad. Deben hacer foco en el desarrollo de esas habilidades y en generar un cambio de hábitos y apoyarse en dicha información.

Hace un tiempo uno se hacía análisis bioquímicos, por ejemplo, y hasta que no íbamos al médico solo teníamos dudas de los resultados, y hoy por hoy, al lado de cada resultado está la métrica y nos da los parámetros, y permite que mucho más rápido podemos sacar conclusiones que lleven a generar correcciones.

Cuando hablamos sobre el desarrollo de nuevas habilidades la clave está en saber medir. Estoy seguro que quien SIGUE DECIDIENDO, quien construye inconscientemente conocimiento que fortalece la intuición y quien aprende a identificar la métrica asociada a la decisión, es quien corre con un cambio más, tal se denomina en forma coloquial, y en el mercado altamente competitivo o en las formas de negocios que exigen altos niveles de profesionalismo.

 

Por: Cr. *David Giraudo

*Contador Público. Consultor Operativo en Gestión de Empresas para Dirección y Alta Gerencia de Empresas. Empresario. Director de Giraudo Consultores. Por más de 38 años ha asesorado a múltiples empresas en Argentina y países latinoamericanos en su especialidad que es el Desarrollo Actitudinal para la Gestión Empresarial.