CERUTTI-FRANQUICIAS-DISPONIBLES

Hace diez años cuando decíamos franquicias, pensábamos en “locales de comida fast-food”. Actualmente el sistema creció y empresas locales como el Grupo Cerutti comprendieron el potencial de este fenómeno.

En un mercado tan cambiante, aprovechar la experiencia de otros, beneficiarse de una marca posicionada y de un producto probado es la opción más segura para cumplir el sueño del negocio propio. Por ello, Cerutti no deja de crecer y apuesta a la expansión a través de su sistema de franquicias. Te contamos la experiencia de quienes se animaron a emprender el negocio propio.

La cultura del trabajo

Mariela B. Oggero nos comentaba que: “Después de diez años de trabajar en esta empresa familiar, me propusieron tomar una de sus sucursales en franquicia (ubicada sobre la calle Moreno 1503). Fueron muchas las preguntas, luego de conversarlo con mi familia, me animé y dije sí, detrás de esa respuesta hubo mucha gente que hizo posible el inicio de este emprendimiento: amigos y familiares. Hoy, sigo apostando a uno de los valores más grandes transmitidos por mi familia: trabajar”.

Gusto por emprender

Mariela Romero y su marido, fieles consumidores de productos Cerutti están próximos a inaugurar una sucursal en Arroyo Piedras Blancas 781 (Torre Urbania, Planta Baja, Local 1) entre los meses de julio y agosto.

“Lo que nos impulsó a comprar una franquicia de Cerutti fue la calidad, higiene, y alimentación sana que se percibe a través de su amplia variedad de productos”.

Mariela destaca la accesibilidad de la empresa familiar, “La ubicación geográfica elegida para nuestra sucursal no estaba prevista, nosotros propusimos esa localización”, y agrega que previo a la apertura de la sucursal recibieron una capacitación sobre el manejo y funcionamiento del negocio.

Una forma segura de iniciar el negocio propio

Para Juana Rodríguez, propietaria de la franquicia situada en pleno centro (Vélez Sarfield 246) la compra de una franquicia del Grupo Cerutti se presentó como una gran oportunidad para lograr estabilidad económica.

“Decidimos ir a lo seguro. Mi marido era remissero, y ese es un trabajo en el que tenés que ir probando suerte diariamente. En cambio, tener un negocio propio nos permite alcanzar un equilibrio y no estar con ese vaivén que es el remiss. Trabajamos en un lugar fijo, la gente viene a vos, no tenés que salir a buscarla… la marca vende sola”.

Por: Eliana A. Esnaola

Lic. en Cs. de la Comunicación