Fue paradigmático lo ocurrido en la industria láctea: Sancor registró en el tercer trimestre pérdidas por 25,2 millones de pesos; La Serenísima mostró en su balance semestral finalizado en junio de 2012 un resultado negativo de 95,67 millones y La Lácteo frenó su plan de inversiones por los resultados menores a los previstos y la salida del país de uno de sus socios, Agropur.

Los precios internos, creciendo en torno al 25 por ciento, elevan los costos, lo que deja a las empresas fuera de competencia en los mercados regionales.

Una de las consecuencias de la inflación es el aumento de los costos internos, lo que destruye la competitividad de las empresas locales, ya que los precios de los productos argentinos aumentan a un ritmo mayor que los de su competencia, y esto los deja fuera de los mercados regionales e internacionales.

Este fenómeno se profundizó en 2012 por la inflación, que según mediciones privadas ronda entre 22 y 25 por ciento, lo que incidió en la caída de las exportaciones industriales.

Mientras tanto, el peso se devaluó a un ritmo menor. Desde fines de 2011 hasta la actualidad, la cotización del dólar aumentó de 4,3 a 4,9 pesos, lo que implica una suba de 13,8 por ciento, casi 10 puntos menos que la inflación.

Esta pérdida de competitividad tiene un impacto directo en los números de las empresas. Por eso este año ha sido generalizada la caída de la rentabilidad.

Fue paradigmático lo ocurrido en la industria láctea: Sancor registró en el tercer trimestre pérdidas por 25,2 millones de pesos; La Serenísima mostró en su balance semestral finalizado en junio de 2012 un resultado negativo de 95,67 millones y La Lácteo frenó su plan de inversiones por los resultados menores a los previstos y la salida del país de uno de sus socios, Agropur.

En el sector metalúrgico sucedió otro tanto. El Observatorio de la Actividad Metalúrgica de Córdoba, presentado la semana pasada, arroja que la cantidad de empresarios con menor rentabilidad subió de 42,8 por ciento en el tercer trimestre de 2011 y a 75,8 por ciento en el mismo período de 2012. El dato positivo es que este último registro fue casi cuatro puntos menor al del segundo trimestre.

El estudio, elaborado por la consultora Economic Trends y la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc), arroja también que, para los empresarios del sector, un tipo de cambio competitivo con el dólar sería de 6,41 pesos. En el ranking de problemas del sector metalúrgico, el alargamiento en la cadena de pagos y el tipo de cambio poco competitivo se ubica en el segundo y quinto lugar, respectivamente.

También la construcción sintió el impacto. Este sector, que entre 2003 y 2004 tuvo niveles de rentabilidad superiores a 20 por ciento anual y que hoy se ubica por debajo de 10 por ciento, lo que conjugado con menores ventas generó muchos problemas.

Es por esto que en 2013 crecerán las empresas que puedan mejorar su competitividad vía el control de los costos y la inversión en tecnología productiva. El problema es que no todas las empresas podrán avanzar en esto al mismo ritmo.

75.8 por ciento de las empresas metalúrgicas consideraron, en el tercer trimestre de 2012, que su rentabilidad era menor a la de 2011.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar