La empresa de la ciudad de Río Cuarto, estaba parada por la cuarentena y este lunes reabrió sus puertas, busca cambiar la lógica de su producción a amoblamiento para hospitales.
La Gacela es una empresa de más de 30 años en el mercado y produce unas 120 toneladas de muebles mensuales. Entrevistamos a Iván y Leonardo Capaldi quienes nos indicaron que su prioridad es, en este momento, “asegurar las camas y amoblamientos de melamina blanca que se necesitan en las emergencias hospitalarias y por otro lado mantener las fuentes de trabajo”.

Iván nos manifiesta que: “desde esta semana la actividad de la empresa está habilitada, porque es considerada esencial, así que comenzaron a introducir una serie de cambios en las líneas de producción”, por otro lado, manifiesta que: “siempre hemos hecho muebles de oficina, de cocina, los que se venden en caja por internet, para grandes supermercados y obras de envergadura o complejos habitacionales. Algunos de nuestros clientes que ahora se están enfocando en refaccionar o terminar hospitales y nos pidieron amoblamientos, así que vamos a producir lo que hace falta para la emergencia”.
Ayuda crediticia ajustada
De esto se sale entre todos, de hecho, la empresa logró el apoyo crediticio de un banco privado para poder pagar los sueldos, también recibió comunicación del banco provincial, pero, como lo pasó prácticamente a todas las empresas de la ciudad que trabajan con la banca cooperativa, tuvo problemas porque no les habrían respetado los acuerdos para el giro en descubierto.
Protocolos
Leonardo Capaldi, gerente de producción nos especifica que los operarios antes de ingresar al establecimiento se les mide la temperatura corporal y se desinfectan, con productos especiales, las manos y zapatos. Por su parte, ya no se puede almorzar más en el comedor de la firma para evitar aglomeraciones, cambio por lo tanto el protocolo para los descansos y el momento del almuerzo. A su vez, en los puestos en los que antes trabajaban dos personas se desdoblaron las tareas para que trabajen de manera individual y por turnos. Los protocolos siguen después a la salida de la fábrica, pues si alguien se enferma la empresa deberá parar su producción.