Nos llamó la atención como con la habilitación de algunas actividades post fase 1, vimos como a pasos acelerados se instalaba un nuevo local de ropa en nuestra ciudad, en la tradicional intersección de Alvear 909 esq. Colón.

Nos acercamos y dialogamos con sus dueñas, Ivonne Pastre (IP) y Bárbara Pastre (BP), dos emprendedoras 100% riocuartenses.

 

NyN: ¿Cómo surge la idea de traer Agustino a la ciudad de Río Cuarto?

IP: Somos dos hermanas, que nacimos y hasta la fecha tenemos toda nuestra vida en la ciudad, razón por la cual pensamos en que era la hora de invertir en estas tierras.

Apasionadas por el comercio, independientemente de que cada una ejerce su actividad profesional, emprendimos una ardua búsqueda con el fin de descubrir cuál sería la marca que mejor se adecuara al perfil y estilo del riocuartense que siempre se caracterizó por el buen vestir. Con ese afán, advertimos que no existía en nuestra localidad un lugar que ofrezca vestimenta de la talla de Agustino, ya sea por la excelentísima calidad de sus productos, como por la alta gama del salón que alberga las prendas de esta ilustre franquicia.

 

¿Por qué Agustino y no otra marca?

BP: Porque Agustino se distingue con sus ropas y sus accesorios no solo por la calidad que proyectan sino por su estilo, el cual responde a estándares europeos, diferenciándose con ello de otras marcas del segmento. Además, porque se diferencia con la decoración y la estética del salón que acompaña su catálogo, para que los clientes puedan sentirse cómodos como en el living de sus casas.

No menos cierto es que la elección que hicimos de la marca respondió a la importante fidelización y reciprocidad que suelen tener los clientes, muy propio de los consumidores de Agustino.

 

¿A qué segmento de mercado se direccionan sus productos?

BP: Agustino ofrece prendas que se adecuan a las necesidades y demandas de personas que principian los 18 años hasta adultos mayores. El objetivo es que en nuestro salón puedan ser vestidas para todas las ocasiones: egresos, fiestas, eventos empresariales, trabajo, etc., incluso con accesorios que acompañan ese vestir (billeteras, gemelos, cintos, bolsos, entre otros).

En ese orden, la marca cubre un segmento bastante amplio: primordialmente lo moderno, pasando por lo clásico, y algo con un toque de vanguardia.

No podemos dejar de notar que Agustino también ofrece un catálogo de ropa femenina que responde al nombre de Florenzia. Jóvenes y damas podrán encontrar desde jeans, camperas, mochilas, carteras y bolsos.

En los salones tenemos asesores de vestuario e imagen, en donde la operación no pasa por una simple venta, sino por asesorar al cliente en lo que le quedaría bien, en armar un conjunto, combinar con ropa que tenga en su casa.

El hecho de que tengamos productos de excelencia no significa que no esté al alcance del común de la gente. Por eso, ofrecemos planes de pago importantes, facilidades, descuentos en ocasiones especiales, todo muy acomodado a las pretensiones de quienes nos visitan. Además, siguiendo esa línea, cumplimos con la ley de talles.

 

¿Cuál es el respaldo de la marca?

IP: Las jornadas de esfuerzo y dedicación que ofrecieron tanto el dueño de Agustino como su personal hasta el día primero en que se abrió nuestro salón, no son más que hechos demostradores de la seriedad de la marca. Sin ir más lejos, hoy tantísimos comercios de nuestro país, del Mercosur y del resto de América exhiben sus productos, cubriendo las expectativas de quienes reconocen su primerísima calidad. Nosotras, en todo el proceso de conocimiento de Agustino, fuimos testigos de la laboriosa y álgida actividad que se respira en sus fábricas y oficinas, y este hecho es más que suficiente para confirmar el respaldo trata ofrecer a nosotras y a su público consumidor.

 

¿Qué expectativas hay para este nuevo emprendimiento?

BP: En lo inmediato, procuramos instalar la marca en la ciudad; en un segundo y mediano plazo que Agustino sea conocido por toda la comunidad local y regional, de manera que no sea una opción más, sino la única que tenga el cliente a la hora de pensar en su vestuario.