Causa: “VEGA, MAXIMILIANO C/ ESTACIONAMIENTO MERCADO SUR SA – ABREVIADO – COBRO DE PESOS” (Expte. Nº 1909036/36)

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Si bien la empresa que explota la playa de estacionamiento aledaña a un reconocido mercado, cuestionó que la condena dictada en su contra se haya basado en un solo testimonio, la Cámara 7ª en lo Civil y Comercial de Córdoba ratificó que la accionada debe indemnizar al propietario de rodado que resultó dañado durante su estadía en dicho predio, tras considerar suficientemente comprobado el hecho mediante la declaración rendida y, al mismo tiempo, valorar que la demandada estaba “en mejores condiciones” de acreditar las circunstancias fácticas debatidas en la causa, a cuyo efecto resultaba “previsible que cuente con filmaciones o documentos para ello”, que no fueron incorporadas al pleito.

El juzgado de 1ª instancia resolvió el litigio del mismo modo; dispuso que la playa de estacionamiento abone más de dos mil pesos ($2.000) de indemnización al titular del vehículo siniestrado por los deterioros verificados, lo cual fue apelado por la firma accionada.

La mencionada Cámara desestimó el remedio impugnativo intentado y confirmó que la demandada debe indemnizar las consecuencias dañosas del hecho ventilado en el proceso.

Entre sus argumentos, el tribunal de apelación señaló: “Comparto la evaluación llevada a cabo por el magistrado de primera instancia, dado que los elementos de prueba satisfacen –a mi juicio– la seria probabilidad que supera el nivel conjetural que se requiere para tener por cierto el hecho de que los daños ocurrieron en la playa de estacionamiento de la demandada”.

Asimismo, el órgano de Alzada consideró que es de toda lógica exigirle a la playa la incorporación de prueba demostrativa de la ruptura del nexo causal, al ser previsible que cuente con filmaciones o documentos para ello.

Además, el pronunciamiento determinó: “es indudable que (la apelante) se encuentra en mejores condiciones para demostrar todo lo que pasa dentro del predio del estacionamiento, y esa omisión probatoria frente a un testimonio de entidad (…), apareja una presunción en contra de la empresa demandada”.

Corolario

Teniendo como basamento este reciente antecedente judicial, el que no deja de armonizar con lo que la jurisprudencia mayoritaria tiene dicho al respecto, soy de la idea de que quien a cambio de una suma de dinero (o no, cuando se trate de una prestación gratuita y accesoria de la contratación principal –caso típico es el de los supermercados–) dispone de un garaje para que otros estacionen sus vehículos, debe adoptar todas las medidas de seguridad necesarias, porque mantiene una relación de consumo con los propietarios de los vehículos. Por lo tanto, los rodados son pasibles de tutela, aún cuando se les suministre las llaves del portón a los conductores. Y esto es así, puesto que un eventual robo, hoy en día, no es un hecho imprevisible y debe computarse como un riesgo propio de la actividad.

Por eso, hay una cosa que el automovilista debe tener en claro para no dejarse engañar: en los contratos de estacionamiento o garaje, el dueño o garajista es responsable de la guarda del vehículo, y por este motivo debe asumir todos los daños producidos a los automóviles, ya sea por robo, hurto o roturas parciales o totales.

Es común ver en la entrada de las playas de estacionamiento un cartel que dice: “la playa no se hace responsable por robo o hurto”.

Sin dudas esta frase se utiliza como un mensaje desalentador hacia el usuario del servicio, desechando la posibilidad de reclamos, porque lo determina unilateralmente la empresa ante un hecho que se ostenta contra el vehículo mientras permanece estacionado.
En efecto, el art. 37 inc. a) de la Ley 24240 de Defensa del Consumidor, considera nulas las cláusulas que desnaturalicen las obligaciones o limiten la responsabilidad por daños; en otros palabras, se consideran abusivas y por no escritas.

El garajista tiene obligaciones que cumplir, y entre ellas está la de entregar el vehículo al cliente en las mismas condiciones que lo recibió. Esta sería la base del contrato de garaje.
Por todo lo expuesto, a los consumidores les recuerdo que es importante tener en cuenta que para realizar cualquier reclamo judicial deben conservar el ticket, ya que más allá de cualquier otra probanza en subrogación, es el medio de prueba por antonomasia para demostrar que efectivamente el vehículo estuvo, en ese momento, estacionado en el garaje o la playa, y que, por ende, existió la relación de consumo.

Es claro el espíritu de tutela que persigue tanto la ley como la jurisprudencia mayoritaria, para controlar la evasión de responsabilidad a la que se encuentran sometidos a diario numerosos usuarios del servicio de estacionamiento, ya sea gratuito u oneroso.

Ab. Mariano Taddei (Empleado del Poder Judicial de la Prov. de Cba. – Tribunales Río Cuarto)