Invertir consiste en inmovilizar fondos con miras a obtener ingresos que permitan recuperar lo invertido más un beneficio. Debe hacerse un estudio de factibilidad para que sea una decisión de riesgo calculado. Por ende hay diversos elementos a tener en cuenta, tales como monto de la inversión a considerar, concepto de utilidad a definir (percibido o devengado), vida económica de la inversión, rubros a computar como inversión, valor de recupero, entre otros.

Existen distintos métodos para evaluar una inversión:

ESTÁTICOS: No tienen en cuenta el valor del dinero en el tiempo, pero son de fácil y rápida aplicación. El mejor ejemplo es el Método del período de recupero, que es útil emplearlo en contextos de mucha incertidumbre, cuando se quiere asegurar una pronta recuperación de la inversión. Sin embargo su debilidad es no considerar el valor tiempo del dinero e ignorar los flujos de fondos posteriores a aquellos que igualan la inversión inicial.

DINÁMICOS: Tienen en cuenta el valor del dinero en el tiempo. Siguen esta premisa:

La equivalencia entre el valor en la actualidad y seguro respecto del valor en el futuro e incierto la establece la tasa de rentabilidad esperada. Dicha tasa de descuento a utilizar denominada tasa de corte, es el costo de oportunidad del dinero dado por el mejor uso alternativo disponible. Comprende la tasa de costo de capital más un plus exigido por la firma.

Entre los métodos dinámicos están el período de recupero descontado, que es similar al estático pero con flujos descontados, la Tasa interna de Retorno (TIR), y el Valor Actual Neto (VAN).

En relación al método de la TIR, es la tasa de descuento que iguala el valor presente de los flujos de fondos futuros con la inversión inicial, por ende hace que el VAN sea cero. Es la verdadera tasa de rendimiento del proyecto. Se aceptarán aquellos proyectos cuya TIR sea superior a la tasa de corte. Pero tiene limitaciones:

  • Información basada en valores porcentuales: No mide cuanta ganancia en dinero me deja un proyecto. El método del VAN si lo hace.
  • Inconsistencia de la TIR, o TIR múltiples: Puede haber proyectos con más de una TIR.
  • Proyectos mutuamente excluyentes: Puede ocurrir que una empresa deba elegir solo un proyecto de entre dos o más, y que todos tengan la misma TIR. En este caso, se debe definir con el criterio del VAN, y según sea la tasa de corte seleccionada, visualizar el proyecto que más le conviene.

Por último se encuentra el método del Valor Actual Neto (VAN), que está definido por la sumatoria de los valores presentes de todos los flujos de fondos vinculados al proyecto, es decir tanto ingresos como egresos (incluidos los del momento inicial) descontados por la tasa de corte. Es por ello que es un valor neto. Este criterio establece que es recomendable llevar adelante un proyecto cuando el VAN es igual o mayor a cero. La lectura según el resultado del VAN, se interpreta de la siguiente manera: a) Si es positivo, significa que el proyecto devuelve capital inicial, tasa requerida y un excedente financiero. b) Si es 0 (cero), significa que el proyecto devuelve capital inicial, y tasa requerida. c) Si da negativo, pueden ocurrir tres (3) cosas: 1) Que devuelva sólo una parte del requerimiento pretendido (en cuyo caso el valor de la TIR estará entre 0 y la tasa de corte); 2) Que devuelva únicamente la inversión inicial (en este caso el valor de la TIR es cero); 3) Que no devuelva ni siquiera el capital invertido (es el único caso que el valor de la TIR es “negativo”).

En resumen, si bien existen diversos métodos para evaluar una inversión, los más útiles a la hora de saber cuál es la más conveniente son el método del período de recupero, por su sencillez y rapidez de cálculo, y el método del VAN dado que es el más completo de todos.

Cr. Pablo Pagano
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