¿Cuáles serán los desafíos que planteara la realidad que emerge tras el distanciamiento social? ¿Qué nos queda del modelo que debimos adoptar de manera Forzosa?

Es más que lógico pensar que, incluso cuando el virus haya ido, las dinámicas de trabajo en remoto permanecerán con una intensidad desconocida hasta ahora y dejara de ser solo capital o vertical de empresas “jóvenes” y Startups.

Este fenómeno casi cultural tiene profundas consecuencias, en gran parte positivas. En primer lugar, el potencial para reducir consistentemente la movilidad tanto la local diaria, como la de viajes de negocio, generando un impacto ambiental sin precedentes.

Más allá de la oportunidad que promovió a ciertos sectores productivos la tecnología, facilitando el teletrabajo mediante el uso de diversas aplicaciones en la nube, quizá la promesa aun hoy incumplida sea que: La tecnología, la automatización y agilidad de algunos procesos que se corren en soportes digitales nos devolverían algo de tiempo para disfrutarlo y gastarlo en lo que nos dé mejor retorno emocional.

El contraste paradójico a esta promesa, se ve vislumbrada en una sencilla ecuación: a mas meet o Zoom, menos tiempo para el óseo o inclusive para trabajar.

Ahora bien, ¿Cómo pasamos de la hiperconectividad y de una presencialidad forzada a una conexión inteligente y productividad remota? Parte de la respuesta se funda en la confianza digital, la otra porción de la formula trataremos de construirla, bajo un criterio de trabajo inteligente.

Si bien este desafío lo tuvo que tomar cual “papa caliente” el departamento tecnológico de cada empresa, lo cierto es que la línea debió bajar desde un requerimiento basado en una evolución digital necesaria de cualquier compañía y como tal contar con todo el apoyo para que esta transformación persistiera, aunque existieran tropezones y como decíamos, aun cuando el virus fuese derrotado.

Tendencias en indicadores mundiales:

Un informe de Gartner afirma que, tras la Covid-19, el 74% de las empresas planea establecer el teletrabajo de forma permanente a gran parte de sus empleados. Por ello, las compañías deben atraer y retener a ‘nuevos empleados digitales’, capaces de relacionarse entre sí, con proveedores y clientes, a través del nuevo entorno digital.

Los beneficios y cuidados van más allá de la mirada del supervisor, el aporte más importante, ya que hubo y hay vencedores y vencidos, es que esta estrategia en línea permitió la continuidad del negocio en muchas organizaciones, incluso algunas se reinventaron dejando de lado muchos costos operativos, logísticos e incluso de infraestructura física.

A destacar como una milla ganada, la mejora en la comunicación, la colaboración entre individuos y áreas de cada empresa, el acceso al conocimiento grupal o por departamentos.

La productividad y el valor en los procesos son y serán los actores principales, emergen de un libreto del tipo Manual ABC para instalarse en el seno de las organizaciones que se desarrollan y nacen con culturas de agilidad, aporte y desarrollo incremental.

Ahora bien, los límites de las empresas se han difuminado, y el nuevo modelo de trabajo requiere de políticas de control y administración diferentes y no mucho menos importante, de una estrategia de seguridad acorde y prioritaria. En breve desarrollaremos este tópico.

Por: Gastón Paisio